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febrero 28, 2009

Retoño

Hay una historia verde
tautada en mis ojos
del tiempo lejano
que por lejano es eterno
la infancia en un jardín
junto a una gota
cayendo
siendo prisma a partr del verde de mi
vida en retoño
que respira por las manos
que se sacia
que se llena
que viaja en alas de una mariposa
verde también
por el jardín de antaño
por el tiempo ausente
por la eterna brevedad

Mis manos no son las mismas
ni mi cuerpo es el mismo
la inocencia murió con la primavera
todo es y será gris

Hasta que una mariposa vuele desde el pasado
y con su batir de alas
desate los hilos del tiempo
y extienda frente a mi su espejo
y mis ojos vean a un niño
corriendo con mis ojos puestos
en un verde jardín

enero 26, 2009

Palomas de papel

I

Advierto en su llanto
de ladina sirena
las lagrimas de la tragedia,
el dolor por la marea
azul,
el descenso del futuro
por las almas en pena
de la mascarada;
sin paz,
sin dolor,
y sin rostro.

(Una doncella vende su cuerpo
a un melómano precoz
por una chamarra de pana
y tres palomas de papel
en el cielo de un lugar
imaginario,
claro;
eterna joven
con melancolía de sobra;
a lo lejos
un semáforo verde precipita
el lamento de los cláxones
-ya no hay salvación- ;
la muerte en silencio
sigue el camino del sol,
mientras una pareja
esgrime sus almas
en un combate sin tiempo).

-Deberían prohibir el amor
alguien morirá tarde o temprano;
es un juego
no apto para menores.-

En su flujo no hay elección,
es tan lenta y fuerte
como irreversible y constante,
hay estampidas de elefantes por sus venas
esperando llegar a ningún lado,
hacen temblar su tierra,
su cielo;
clepsidra que gira haciendo
una espiral incontenible,
un remolino de emociones,
un orgasmo con el tiempo
destinado a morir de abandono
cuando la memoria se dificulte.


II

Atrapado
en la convergencia de los caminos,
arrastrando cadenas
de holograma
con defectos de fábrica;
soy yo mismo
-blanco prefecto-
el punto de reunión
del futuro y presente
con los puntos cardinales.

Atrapado
en mi privado universo,
contemplo la cólera del ruido,
las blasfemias al oído
del sordo
y los aplausos del repudiable
-hay miles de formas
de matar a un hombre
mi muerte se acerca-
pero tengo hambre
de luz,
de calor,
del viento
del siglo pasado,
del venidero;
hambre de La Palabra,
hambre del Verbo.

Atrapado
como agua de la presa
al aire libre,
estoy harto de risas
de peces fantasmas
extraviados del infierno
del sinsabor,
del aullido de la noche en medio del mar.

Atrapado
en las sombras de un árbol gigante,
la impúdica doncella se me ofrece
con su risa
barata y reluciente
plagada de colmillos arcaicos
visibles solo
con el espejo del alma
y los ojos del suicidio.

Atrapado
en un alhajero
entre joyas de fantasía
me disimulo,
me disgrego,
me hundo para sobrevivir
-puedo y no quiero
morir de calido frió-;
el agua tibia me asquea,
los sonsonetes del mercado
me revientan el hígado,
yerro el verbo
y me desangro;
así riego mi tierra con poesía,
me siento junto al tiempo
a esperar el verano
en que su fruto maduro
alivie mi deseo.

Atrapado,
pero no preso;
porque tengo copias
de las llaves de San Pedro,
palomas de papel
que arrullan en silencio,
y una vela
que enciendo de tiempo en tiempo
para ahuyentar las secuelas
del olvido
con sus finanzas
y sus mundos,
con sus miedos
y sus secretos.


III

Su llanto coagula
en la ventana;
detrás,
espasmos desaforados
de guerra civil con sus maquetas;
Ella en trance,
pero ilesa,
virgen,
inmaculada ramera
de diez mil poetas;
en cada sacudida,
un destello,
un indicio,
un guiño para este
explorador niño
con ocasos en las sienes
y sueños de arrabal.

Ella, entre la danza de las hojas,
vuelve a su estado original,
al vientre de la tierra seca,
al concreto;
mas allá:
al amor,
al deseo.

Yo, minúsculo,
rebusco en mis cajones
la caricia que alivie la añoranza,
la fotografía que perdí
una noche de verano y tres
palomas de papel
con un beso suyo
en cada pluma,
cuando noctámbulo,
recorría sus calzadas guareciéndome del frío
en sus cálidos rincones,
cuando amé,
cuando en su vientre sufría el desvelo
entre lágrimas,
susurros ,
poco antes
que su olvido me alcanzara.

Ahora ella me mira
y yo la miro;
y en este intercambio de silencios
se escucha el eco
de cañones
y besos.

Que arda Troya
no importa.
Si un día
mi verbo se nombra en la historia
de ésta amnésica joven
que ama y olvida los versos
que seguirán vibrando
en el torrente de sus venas
junto con el vuelo
de mis palomas de papel.

enero 03, 2009

Poema para propiciar el olvido.

A Rocío

Destapa el lente,
mantén abierto el obturador;

que en cualquier momento la vida,
las mariposas y las flores;

que en cualquier momento
puede ser
que también salga el sol.

diciembre 26, 2008

A plenilunio

E ibas corriendo
con los pies descalzos
por la luna llena

y yo
preguntando la hora
al tiempo
y su reloj de pulso
de manecillas cercenadas
sujetando el momento de tu llegada

e ibas corriendo
con los pies descalzos
por la luna llena

y yo
con los ojos
en un plato con arroz
y hierbas medicinales
en las cunecas vacías
desorbitado

e ibas llorando
con los pies descalzos
por la luna llena

y yo
simulando un cielo
con pañuelos
de ceniza y metal
sin pájaros ni serpientes
sin nubes ni lágrimas

e ibas lloviendo
con los ojos cerrados
por la luna llena

y yo
besando las colinas
las cañadas
los labios remojados en sangre
con el alma al filo de mis tripas
y la cabeza en la luna

e ibas muriendo
con los pies descalzos
sin la luna llena

y yo

tapando la luna con un dedo.

Creador

La ventana y su luz
cuatro paredes
heridas de humedad
flores marchitas
estampadas en la alfombra
nadando en el aire de la tarde

agoniza el poeta

se vierte a una
hoja amarilla
se desangra en versos
amor
silencio
vida en descenso
camino
tinta de su pluma voz

(la musa le ha tomado)

su silla como humo
ligera gaviota
meciéndose al vaivén de los vientos del sur
cálidos
el cuarto se sumerge
y emerge
en un halo de mediodía
las flores de la alfombra
renacen
sus renuevos trepan
por sus piernas
rodillas
historias
en su pecho
olores de jazmines
rosas
letras como mariposas
revolotean en torno a su corola
todo macerado en poesía
por una breve eternidad

hasta que de golpe
se cierra la ventana del block
todo vuelve a apestar
a ser
las mariposas moscas
las flores cadáveres
las paredes gris dolor

pero quedan sus ojos
desorbitados
irradiando una luz pequeña
por haber nacido poeta
por haber sido dios
por haber creado la galaxia
sempiterna de un instante
en un pedazo de papel amarillo