Poesía
La necesidad de nombrar las cosas, es lo que motiva estas letras. Aquí puede estar tu nombre. Aquí puedes encontrarte. Bienvenido.
Macario Rodríguez
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agosto 30, 2013
Caída
Derramarme
después del fuego y
las noticias de los diarios,
volar
en picada, verter
mi cuerpo dentro
del vacío de tu ausencia, mirar
el horizonte hecho jirones,
desgastado
por la repetición
proverbial
del nombre alegría,
pero antes del impacto
incendiar el aire
que te toca y me toca y toca tu ausencia,
y sentencia,
la inclemencia de
tu lengua sobre mí,
sobre el giro inesperado de esta historia
destinada a no tener destino,
a perderse en el claustro del aparente,
a ser recordada por las letras no escritas en este libro,
o en la Biblia si fuera necesario.
Anoche te miré tras un cristal
hoy queda sólo
el eco de tu imagen
y un ángel en llamas retorciéndose en el suelo.
abril 18, 2013
Presunto Olvido
Las paredes ya desnudas del eco de su voz
su silueta en el cristal
la ventana donde asomaba su ausencia
y mi sístole que invocaba su nombre
presumen olvido
ya no está entre las voces del silencio
la suya
única melodía en maestoso
setenta te amos por minuto
ya no
ella no está
y su vacío se ensancha y me abarca
se acrecienta en mi boca
me desemboca
se derrama por todo mi cuerpo
el pubis
jalando el aire
a bocanadas busco respirarla
pero ya no está
y fuera de mí no hay nada que se parezca a ella
en esta casa vacía
con su polvo ingrávido
su rayito de luz por entre las cortinas
su oscuro silencio
las historias casi remendadas de un lejano tiempo
en fin
solo en un lugar sigue presente
mi olvido
su silueta en el cristal
la ventana donde asomaba su ausencia
y mi sístole que invocaba su nombre
presumen olvido
ya no está entre las voces del silencio
la suya
única melodía en maestoso
setenta te amos por minuto
ya no
ella no está
y su vacío se ensancha y me abarca
se acrecienta en mi boca
me desemboca
se derrama por todo mi cuerpo
el pubis
jalando el aire
a bocanadas busco respirarla
pero ya no está
y fuera de mí no hay nada que se parezca a ella
en esta casa vacía
con su polvo ingrávido
su rayito de luz por entre las cortinas
su oscuro silencio
las historias casi remendadas de un lejano tiempo
en fin
solo en un lugar sigue presente
mi olvido
septiembre 23, 2011
Decorativo
Ahora que has ido a esconderte en el mundo
y esparciste migas de tiempo
tu cuerpo sólo me queda
sin ángeles ni contemplaciones
tus cabellos
la gruta de tus labios
una hoguera de fuego sintético
y el frío oculto en los huesos
No me quites ese pan
aunque sea decorativo
marzo 25, 2009
Espera
Palabras
mutiladas a diestra y siniestra
mordiendo el vacío
entre la vida
y una cama de hospital
remesas que no
llegan
heridas que no
arden
(la zozobra es la peor muerte
para los enfermos de paz)
en este laberinto
mi locura
enloquece
por los cuadros
grises del tiempo
en que
SU
silencio
taladra los oídos
con ráfagas de polvo y viento
maquillaje para un alma
turbada por el fantasma
de un verano en extinción
mutiladas a diestra y siniestra
mordiendo el vacío
entre la vida
y una cama de hospital
remesas que no
llegan
heridas que no
arden
(la zozobra es la peor muerte
para los enfermos de paz)
en este laberinto
mi locura
enloquece
por los cuadros
grises del tiempo
en que
SU
silencio
taladra los oídos
con ráfagas de polvo y viento
maquillaje para un alma
turbada por el fantasma
de un verano en extinción
enero 14, 2009
Aforismos del olvido
(Olvido I)
Mucho gusto en olvidarte
(Olvido II)
Érase una...
¿una qué?
(Olvido III)
No recuerdo tu recuerdo
(Olvido IV)
Un ferrari
y olvidé el bocho.
(Olvido V)
Cuando voltee a mirarte
te confundí.
(Olvido VI)
Tiré tu recuerdo.
Se desgasto.
(Olvido VII)
¿Que yo te quise?
(Olvido VIII)
Tu rostro me parece conocido
(Olvido IX)
Era tan bello tu nombre
¿me lo puedes repetir?
(Olvido X)
No quería olvidarte
Se me chispoteo
Mucho gusto en olvidarte
(Olvido II)
Érase una...
¿una qué?
(Olvido III)
No recuerdo tu recuerdo
(Olvido IV)
Un ferrari
y olvidé el bocho.
(Olvido V)
Cuando voltee a mirarte
te confundí.
(Olvido VI)
Tiré tu recuerdo.
Se desgasto.
(Olvido VII)
¿Que yo te quise?
(Olvido VIII)
Tu rostro me parece conocido
(Olvido IX)
Era tan bello tu nombre
¿me lo puedes repetir?
(Olvido X)
No quería olvidarte
Se me chispoteo
diciembre 29, 2008
Negativas
Puedo sentir cuando respiras;
cuando meces las ramas
y desprendes las hojas secas
que llevas al inframundo,
al sitio del amor que te niego
por las edades,
por los rincones;
cuando me ves y no existo,
cuando vuelvo del paraíso
de tus piernas exactas
deportado por ti,
por tu voz de sirena desencantada
de la vida inerte,
por la semilla, la simiente
ahogada en negativas;
por las tentativas frustradas
del beso, el abrazo,
la vida juntos;
el descenso del silencio
en tus parpados;
por tus huesos que crujen
al contacto de mis manos,
las historias secretas
de la imaginación,
la canción,
la guitarra.
El engendro que fui,
que me posee al salir
de tus amarras,
mis miedos, los tuyos,
son agua del río que sale de su cauce,
la sagrada palabra que renace
cuando tu voz la invoca;
mi boca sedienta de la tuya
-faquir del deseo-
sufre al sentir el filo
del amor la piel,
un sueño frustrado,
una lágrima en tu rostro,
mi media vuelta;
tu odio
que crece y se marcha
tras el rastro de un
hilo de mi sangre,
cava las cuencas
de estos ojos
que no te ven
pero te mienten.
cuando meces las ramas
y desprendes las hojas secas
que llevas al inframundo,
al sitio del amor que te niego
por las edades,
por los rincones;
cuando me ves y no existo,
cuando vuelvo del paraíso
de tus piernas exactas
deportado por ti,
por tu voz de sirena desencantada
de la vida inerte,
por la semilla, la simiente
ahogada en negativas;
por las tentativas frustradas
del beso, el abrazo,
la vida juntos;
el descenso del silencio
en tus parpados;
por tus huesos que crujen
al contacto de mis manos,
las historias secretas
de la imaginación,
la canción,
la guitarra.
El engendro que fui,
que me posee al salir
de tus amarras,
mis miedos, los tuyos,
son agua del río que sale de su cauce,
la sagrada palabra que renace
cuando tu voz la invoca;
mi boca sedienta de la tuya
-faquir del deseo-
sufre al sentir el filo
del amor la piel,
un sueño frustrado,
una lágrima en tu rostro,
mi media vuelta;
tu odio
que crece y se marcha
tras el rastro de un
hilo de mi sangre,
cava las cuencas
de estos ojos
que no te ven
pero te mienten.
diciembre 26, 2008
A plenilunio
E ibas corriendo
con los pies descalzos
por la luna llena
y yo
preguntando la hora
al tiempo
y su reloj de pulso
de manecillas cercenadas
sujetando el momento de tu llegada
e ibas corriendo
con los pies descalzos
por la luna llena
y yo
con los ojos
en un plato con arroz
y hierbas medicinales
en las cunecas vacías
desorbitado
e ibas llorando
con los pies descalzos
por la luna llena
y yo
simulando un cielo
con pañuelos
de ceniza y metal
sin pájaros ni serpientes
sin nubes ni lágrimas
e ibas lloviendo
con los ojos cerrados
por la luna llena
y yo
besando las colinas
las cañadas
los labios remojados en sangre
con el alma al filo de mis tripas
y la cabeza en la luna
e ibas muriendo
con los pies descalzos
sin la luna llena
y yo
tapando la luna con un dedo.
con los pies descalzos
por la luna llena
y yo
preguntando la hora
al tiempo
y su reloj de pulso
de manecillas cercenadas
sujetando el momento de tu llegada
e ibas corriendo
con los pies descalzos
por la luna llena
y yo
con los ojos
en un plato con arroz
y hierbas medicinales
en las cunecas vacías
desorbitado
e ibas llorando
con los pies descalzos
por la luna llena
y yo
simulando un cielo
con pañuelos
de ceniza y metal
sin pájaros ni serpientes
sin nubes ni lágrimas
e ibas lloviendo
con los ojos cerrados
por la luna llena
y yo
besando las colinas
las cañadas
los labios remojados en sangre
con el alma al filo de mis tripas
y la cabeza en la luna
e ibas muriendo
con los pies descalzos
sin la luna llena
y yo
tapando la luna con un dedo.
diciembre 25, 2008
Ciclo
Cuando el tiempo olvida
la tapia,
cuando me harto de sol
como antes del invierno,
cuando los espejos están limpios
de ti, del caos
de tu pelo,
cuando nada hay
prohibido en el café
sin azúcar,
cuando la cama no es nube,
ni húmeda, ni bambolea;
apareces.
Con la sonrisa fría,
las manos llenas
de ánimos
(mis miedos),
pies pequeños
yendo de tu ausencia agonizante
a la cocina, la sala,
mi camisa;
resucito a la muerte de tenerte,
entretenerte;
ser casa de versos de amor
sin ventanas, postigos ni mirillas
en la montaña del sur;
con la escalera caracol
sin ascenso ni descenso
solo centrífugas
del miedo al tiempo,
vueltas interminables del reloj de
arena de la memoria,
desierto de certezas
donde el ave de
tu voz asecha,
para recodar que el invierno
llaga,
llega.
la tapia,
cuando me harto de sol
como antes del invierno,
cuando los espejos están limpios
de ti, del caos
de tu pelo,
cuando nada hay
prohibido en el café
sin azúcar,
cuando la cama no es nube,
ni húmeda, ni bambolea;
apareces.
Con la sonrisa fría,
las manos llenas
de ánimos
(mis miedos),
pies pequeños
yendo de tu ausencia agonizante
a la cocina, la sala,
mi camisa;
resucito a la muerte de tenerte,
entretenerte;
ser casa de versos de amor
sin ventanas, postigos ni mirillas
en la montaña del sur;
con la escalera caracol
sin ascenso ni descenso
solo centrífugas
del miedo al tiempo,
vueltas interminables del reloj de
arena de la memoria,
desierto de certezas
donde el ave de
tu voz asecha,
para recodar que el invierno
llaga,
llega.
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