Poesía
La necesidad de nombrar las cosas, es lo que motiva estas letras. Aquí puede estar tu nombre. Aquí puedes encontrarte. Bienvenido.
Macario Rodríguez
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agosto 30, 2013
Caída
Derramarme
después del fuego y
las noticias de los diarios,
volar
en picada, verter
mi cuerpo dentro
del vacío de tu ausencia, mirar
el horizonte hecho jirones,
desgastado
por la repetición
proverbial
del nombre alegría,
pero antes del impacto
incendiar el aire
que te toca y me toca y toca tu ausencia,
y sentencia,
la inclemencia de
tu lengua sobre mí,
sobre el giro inesperado de esta historia
destinada a no tener destino,
a perderse en el claustro del aparente,
a ser recordada por las letras no escritas en este libro,
o en la Biblia si fuera necesario.
Anoche te miré tras un cristal
hoy queda sólo
el eco de tu imagen
y un ángel en llamas retorciéndose en el suelo.
febrero 01, 2013
Amalgama
Ya no soy el mismo;
después de su aliento al borde de mis comisuras,
no sé si me busca para inventar un secreto
o va a cuestionarme las palabras, los verbos;
qué hay de nosotros.
¡ay de nosotros!
Ya no soy el mismo;
sus manos no me reconocen,
lacerada está mi piel por su pluma,
los labios palpitantes
después del tatuaje del beso,
sangran;
en nuestras bocas reina el gesto
de una cruz de labios y dedos.
Ahora (bendita amalgama),
ella tampoco es la misma;
porque la noche y la brisa ligaron mi aliento al aliento suyo;
dentro,
alberga una criatura de nosotros
que le remueve las tripas y el vientre
cuando escucha mi nombre.
Por eso ya no somos los mismos,
porque llevamos el rastro del devenir en los cuerpos,
la voz del otro en los poemas por cantar
y los labios moribundos
para encontrar un beso mas allá del tiempo;
aunque,
¡carajo! ,
hayamos olvidado nuestros nombres.
después de su aliento al borde de mis comisuras,
no sé si me busca para inventar un secreto
o va a cuestionarme las palabras, los verbos;
qué hay de nosotros.
¡ay de nosotros!
Ya no soy el mismo;
sus manos no me reconocen,
lacerada está mi piel por su pluma,
los labios palpitantes
después del tatuaje del beso,
sangran;
en nuestras bocas reina el gesto
de una cruz de labios y dedos.
Ahora (bendita amalgama),
ella tampoco es la misma;
porque la noche y la brisa ligaron mi aliento al aliento suyo;
dentro,
alberga una criatura de nosotros
que le remueve las tripas y el vientre
cuando escucha mi nombre.
Por eso ya no somos los mismos,
porque llevamos el rastro del devenir en los cuerpos,
la voz del otro en los poemas por cantar
y los labios moribundos
para encontrar un beso mas allá del tiempo;
aunque,
¡carajo! ,
hayamos olvidado nuestros nombres.
enero 25, 2013
Tú y la Ausencia
Soy la ausencia tatuada a tu piel
una cadena de gemidos eslabones
que sellan rejas tras tus ojos
esa música helada bajo la colcha
tu pupila perdida de madrugada
que adivina mi silueta tras una cortina
inútil
Soy tan cerca de ti
como la ruptura en los remiendos de tu voz
la luciérnaga que te lleva consigo
y desaparece para dejarte de nuevo a oscuras
conmigo
que soy tu ausencia más hermana
te llamas Tú y la Ausencia
y el nombre te corroe la lengua
Tú y la Ausencia
hay destellos en lo oscuro
lágrimas que te iluminan el rostro y el blanco lienzo
pero que no hacen alba
ni siquiera por misericordia
noviembre 26, 2011
INSCRIPCIÓN ENCOTRADA EN LA BAJA ESPALDA DE UNA MUJER SIN TIEMPO
Esto no es el paraíso,
pero cuánto se le parece.
durazno gigante
y agua fresca,
como antes.
Un Edén de carne,
no de tierra;
tenía sed
ahora naufrago.
pero cuánto se le parece.
durazno gigante
y agua fresca,
como antes.
Un Edén de carne,
no de tierra;
tenía sed
ahora naufrago.
INSCRIPCIÓN ENCONTRADA EN EL CANTO DE UN RÍO
Era un murmullo como este,
madre con el arrullo de medio siglo,
y un piedra que canta,
y una tierra que muere.
madre con el arrullo de medio siglo,
y un piedra que canta,
y una tierra que muere.
INSCRIPCIÓN ENCONTRADA EN UN ÁRBOL DE MANZANAS
Búscame en el lecho primero,
tengo tiempo de no ver
más que aves mudas,
y tu silencio me pone triste.
Siento frío.
El polvo no ama.
tengo tiempo de no ver
más que aves mudas,
y tu silencio me pone triste.
Siento frío.
El polvo no ama.
INSCRIPCIÓN ENCONTRADA EN LA SANGRE DE UN ESCALPELO
Acabé con la tinta
y aún no te encuentro,
búscame en el polvo.
y aún no te encuentro,
búscame en el polvo.
INSCRIPCIÓN ENCONTRADA DENTRO DE UNA BOTELLA EN MEDIO DEL DESIERTO
Es bajita como el celo del otoño,
sus labios saben a manzana y blasfemias,
a veces a polvo;
pero tiene agua en la voz,
baña los cuerpos cuando canta,
en sus manos hay cicatrices abiertas,
escurre sangre y lodo;
si alguien la encuentra
por favor,
siémbrela.
El Hombre
sus labios saben a manzana y blasfemias,
a veces a polvo;
pero tiene agua en la voz,
baña los cuerpos cuando canta,
en sus manos hay cicatrices abiertas,
escurre sangre y lodo;
si alguien la encuentra
por favor,
siémbrela.
El Hombre
abril 15, 2009
Entonces dime, Ernesto.
Entonces dime, Ernesto,
¿El cielo?
¿Los ojos de Cristo?,
¿Las cicatrices?,
¿El olvido de un adiós antes del paro respiratorio?
Desde el silencio que no conociste
ni en las noches de hospital
renazco por nosotros.
Aquí, en mi,
brotan las rosas y los dibujos
desde el mismo tallo tuyo
en tu tierra regada de consejos,
tus canciones suenan en mi guitarra
y tu canto se escucha en el color de tu camisa
que ahora me cubre.
Y estos versos
son los ecos de aquellas noches,
de tus poemas a Estela,
antes de las lágrimas por tu ausencia
y los vestigios del pasado.
Pero
entonces dime, Ernesto,
¿Cuándo volvemos a tocar?
¿El cielo?
¿Los ojos de Cristo?,
¿Las cicatrices?,
¿El olvido de un adiós antes del paro respiratorio?
Desde el silencio que no conociste
ni en las noches de hospital
renazco por nosotros.
Aquí, en mi,
brotan las rosas y los dibujos
desde el mismo tallo tuyo
en tu tierra regada de consejos,
tus canciones suenan en mi guitarra
y tu canto se escucha en el color de tu camisa
que ahora me cubre.
Y estos versos
son los ecos de aquellas noches,
de tus poemas a Estela,
antes de las lágrimas por tu ausencia
y los vestigios del pasado.
Pero
entonces dime, Ernesto,
¿Cuándo volvemos a tocar?
marzo 18, 2009
Para después perderse en el horizonte
Cuando él la vio llorando, sintió que con cada lágrima escurría un poco de su imaginaria historia. Dice Joaquín Sabina: no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Algo así pasaba entre ellos. Nunca pudieron ser amantes. Ella era una versión pos moderna de las míticas musas que se convertían en la inspiración de artistas. Y él tenía empeñada su espada en casa de otra doncella. Quizá por eso en el rosario de lágrimas no hubo un padrenuestro que fuera capaz de mitigar la nostalgia, solo el arrepentimiento de no haberle construido al amor su templo mayor. Entonces tomados de la mano, fueron la metáfora perfecta para describir el sepelio de un fantasma. Cuando pasaron los funerales, un abrazo de despedida suavizó el ritmo cardiaco y los remos se volvieron a agitar para después perderse en el horizonte donde nunca más han asomado. Ella no espera. Tiene un bello recuerdo de lo que nunca existió, y le basta.
febrero 28, 2009
La inutil memoria de un hombre condenado a recordar los sinsabores del pasado
Esta maldita nostalgia que
inútil
supone alivio
me restriega la verdad a la cara
mi barco naufraga
en océano de imágenes
sin deseos
en el jardín de la infancia
no hay flores ni pasto
solo escombros
de los mayores que me trajeron
y olvidaron
Zurzo los pedazos de muerte
con hilo de mi voz
hasta hilvanar un cielo
en medio del cielo
que no tengo
para mirarme en una nube
vacías las manos
ahogadas las pupilas en recuerdos
Despierto
soy el mismo
un poco más hombre
un poco más yo
un poco más muerto
inútil
supone alivio
me restriega la verdad a la cara
mi barco naufraga
en océano de imágenes
sin deseos
en el jardín de la infancia
no hay flores ni pasto
solo escombros
de los mayores que me trajeron
y olvidaron
Zurzo los pedazos de muerte
con hilo de mi voz
hasta hilvanar un cielo
en medio del cielo
que no tengo
para mirarme en una nube
vacías las manos
ahogadas las pupilas en recuerdos
Despierto
soy el mismo
un poco más hombre
un poco más yo
un poco más muerto
febrero 25, 2009
Polvo de estrellas
Lo suave de la sábana
no adormece la nostalgia
los verbos que tengo en un cajón
ruegan los saque
lloran y sus lágrimas inundan mi cuarto
el agua salada hace desaparecer el techo
y un manto negro transparente
se extiende sobre mi
me entrego a descifrar sus códigos
las estrellas
como una fila de hormigas
bajan por la pared
a iluminar su retrato
pero sus ojos me ven con lástima
entonces las hojas que he escrito
se vuelven polvo y la brisa nocturna
lo trae con su olor hasta mi pecho
Como si fuera cierto que he escrito
nada hay en el viento
nada hay en mi cama
nada hay en mis manos
solo un aroma de mujer perfecta
que a veces me mira
y se convierte en polvo de estrellas
no adormece la nostalgia
los verbos que tengo en un cajón
ruegan los saque
lloran y sus lágrimas inundan mi cuarto
el agua salada hace desaparecer el techo
y un manto negro transparente
se extiende sobre mi
me entrego a descifrar sus códigos
las estrellas
como una fila de hormigas
bajan por la pared
a iluminar su retrato
pero sus ojos me ven con lástima
entonces las hojas que he escrito
se vuelven polvo y la brisa nocturna
lo trae con su olor hasta mi pecho
Como si fuera cierto que he escrito
nada hay en el viento
nada hay en mi cama
nada hay en mis manos
solo un aroma de mujer perfecta
que a veces me mira
y se convierte en polvo de estrellas
febrero 03, 2009
Poema para ver morir la tarde
Hago un poema para ver morir la tarde
y cantar con los pájaros en la cima de un árbol
que se interna en el reino de lo oscuro;
absurdo,
ido,
perdido,
escribo este poema
y poco a poco las sombras inundan los recuerdos;
relamo lo dulce,
olvido lo amargo.
Hice un poema para ver morir la tarde
pero no previne la nostalgia.
y cantar con los pájaros en la cima de un árbol
que se interna en el reino de lo oscuro;
absurdo,
ido,
perdido,
escribo este poema
y poco a poco las sombras inundan los recuerdos;
relamo lo dulce,
olvido lo amargo.
Hice un poema para ver morir la tarde
pero no previne la nostalgia.
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