Poesía
La necesidad de nombrar las cosas, es lo que motiva estas letras. Aquí puede estar tu nombre. Aquí puedes encontrarte. Bienvenido.
Macario Rodríguez
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abril 18, 2018
Miradas de concierto
Asidos en el vórtice de la torre
equidistantes
y los corazones latiendo juntos
un poco más allá del pentagrama
un poco más acá de tu voz
que nunca escuché
bajamos el volumen de la música que nos unía
y nos unimos un poco más bajo que el silencio
entre las miradas que nunca cruzamos
y la calle que no compartimos
nos despedimos sin saludarnos,
nos amamos sin habernos conocido.
mayo 29, 2013
Versos Largos
A estas alturas de nuestro continuo mirarnos ya te habrás dado cuenta de que escribo en versos largos para poder perpetuar mi historia tras tus ojos,
aun así comprendo que lo más largo entre nosotros es el silencio que posee a mi lengua cuando hablamos en tono de verdad.
Dime si alguna vez pensaste en un “quizá” cuando el “imposible” tiranizaba nuestras voluntades.
Dime si la razón debe dominar el mundo de nuestras fantasías aún que no haya más motivos para ceder el gobierno.
Dime si las lágrimas que tú has llorado y yo he bebido, han sido por las eternas basuras que nublan nuestros ojos,
o hemos pretendido humectar el presente que se ha hecho viejo, e intentamos evitar las grietas que crecen y crecen hasta dejarnos tan lejanos el uno del otro, que nos hemos ido convertido en un punto, quizá punto final.
Dime si tengo que seguir escribiendo en versos largos para que al fin mis palabras verdaderas y únicas sigan resonando en tu mente por al menos unos minutos, ojalá la eternidad.
abril 18, 2013
Presunto Olvido
Las paredes ya desnudas del eco de su voz
su silueta en el cristal
la ventana donde asomaba su ausencia
y mi sístole que invocaba su nombre
presumen olvido
ya no está entre las voces del silencio
la suya
única melodía en maestoso
setenta te amos por minuto
ya no
ella no está
y su vacío se ensancha y me abarca
se acrecienta en mi boca
me desemboca
se derrama por todo mi cuerpo
el pubis
jalando el aire
a bocanadas busco respirarla
pero ya no está
y fuera de mí no hay nada que se parezca a ella
en esta casa vacía
con su polvo ingrávido
su rayito de luz por entre las cortinas
su oscuro silencio
las historias casi remendadas de un lejano tiempo
en fin
solo en un lugar sigue presente
mi olvido
su silueta en el cristal
la ventana donde asomaba su ausencia
y mi sístole que invocaba su nombre
presumen olvido
ya no está entre las voces del silencio
la suya
única melodía en maestoso
setenta te amos por minuto
ya no
ella no está
y su vacío se ensancha y me abarca
se acrecienta en mi boca
me desemboca
se derrama por todo mi cuerpo
el pubis
jalando el aire
a bocanadas busco respirarla
pero ya no está
y fuera de mí no hay nada que se parezca a ella
en esta casa vacía
con su polvo ingrávido
su rayito de luz por entre las cortinas
su oscuro silencio
las historias casi remendadas de un lejano tiempo
en fin
solo en un lugar sigue presente
mi olvido
octubre 12, 2011
Madrigal
Amanece
un hilo de luz en mis ojos
párvula entre penumbras
crea zurce pide
semillas de futuro germinan bajo la piel
humedad
Ella trágica
caja de música
yo disparando amor
en defensa propia
y nos vamos a almorzar
un hilo de luz en mis ojos
párvula entre penumbras
crea zurce pide
semillas de futuro germinan bajo la piel
humedad
Ella trágica
caja de música
yo disparando amor
en defensa propia
de pronto
el silencio nos rodea
una cascada de sueños desborda sus labios
y nos vamos a almorzar
el pedazo de la vida que...
octubre 28, 2009
insomnios
Insomnio I
La noche dando vueltas,
el hombro me estorba
para encallar el cuerpo,
tus ojos me estorban
para encallar el alma;
mujer,
corta los hilos del pensamiento,
que vuele la imaginación,
que venga el sueño.
Insomnio II
¿Qué sigue después de la media noche?
Una luz
–otra vez la luz-,
que agita la memoria
-otra vez la memoria-,
un fragmento de la vida
repetido,
reprobado,
sin sueño.
Insomnio III
Un caballo trota bajo las sabanas,
lleva por jinete
una mujer desnuda,
rostro cubierto;
llega a mi puerta
mil veces,
pero no entra.
Insomnio IV
Palpita.
Aunque el demonio me ronda,
me visita;
ella palpita.
El sonido de sus fauces en mi cara,
me lleva por la noche a la mañana.
Después del viaje por las piernas
de no sé que mujer,
no se que sueño;
pero palpita.
Insomnio V
Verbena tras los párpados
imágenes estúpidas
que danzan con otras semejantes
sólo quien no duerma está invitado
es mi fiesta privada
de sueño
Insomnio VI
La sangre de la luna
Cayendo
A cuajos
Nos baña
Mis memorias y yo
Bebemos
Bailamos y
Morimos
Antes que amanezca
Insomnio VII
Dónde tus manos
Cómo el encuentro
Cuándo la huida
Porqué la ausencia
Arden los ojos
Insomnio VIII
Duende del sueño
Arte que me harta
Muñeca
Ausencia
Asesina
Cabalgata
Insomnio IX
Las sabanas desdoblan presencias y vestigios
uno
dos
tres
cuarto
sombras
y frío compañeros
la caricia del insomnio a la piel del silencio enamorado
Insomnio X
Perturbar un suicidio
Insignificante
Roer el miedo a la muerte
Antes del amanecer y sus tragedias
el sueño sueña
La noche dando vueltas,
el hombro me estorba
para encallar el cuerpo,
tus ojos me estorban
para encallar el alma;
mujer,
corta los hilos del pensamiento,
que vuele la imaginación,
que venga el sueño.
Insomnio II
¿Qué sigue después de la media noche?
Una luz
–otra vez la luz-,
que agita la memoria
-otra vez la memoria-,
un fragmento de la vida
repetido,
reprobado,
sin sueño.
Insomnio III
Un caballo trota bajo las sabanas,
lleva por jinete
una mujer desnuda,
rostro cubierto;
llega a mi puerta
mil veces,
pero no entra.
Insomnio IV
Palpita.
Aunque el demonio me ronda,
me visita;
ella palpita.
El sonido de sus fauces en mi cara,
me lleva por la noche a la mañana.
Después del viaje por las piernas
de no sé que mujer,
no se que sueño;
pero palpita.
Insomnio V
Verbena tras los párpados
imágenes estúpidas
que danzan con otras semejantes
sólo quien no duerma está invitado
es mi fiesta privada
de sueño
Insomnio VI
La sangre de la luna
Cayendo
A cuajos
Nos baña
Mis memorias y yo
Bebemos
Bailamos y
Morimos
Antes que amanezca
Insomnio VII
Dónde tus manos
Cómo el encuentro
Cuándo la huida
Porqué la ausencia
Arden los ojos
Insomnio VIII
Duende del sueño
Arte que me harta
Muñeca
Ausencia
Asesina
Cabalgata
Insomnio IX
Las sabanas desdoblan presencias y vestigios
uno
dos
tres
cuarto
sombras
y frío compañeros
la caricia del insomnio a la piel del silencio enamorado
Insomnio X
Perturbar un suicidio
Insignificante
Roer el miedo a la muerte
Antes del amanecer y sus tragedias
el sueño sueña
abril 19, 2009
Remanso transcromático
Concédeme tu luz los días grises,
permíteme tu paz de templo amante,
revísteme el alma toda, errante
por sendas tenebrosas, infelices.
Transmuta en policromos los matices
plomizos, y resguarda vigilante
la libido secreta de este infante,
patético ramaje sin raíces.
Al blanco el verde, al negro el amor,
sustrae la misma esencia de la flor;
aléjame del odio y de la rabia;
Transpórtame, divina compañera,
la vida del infierno que me espera
hasta el lago tranquilo de tu savia.
permíteme tu paz de templo amante,
revísteme el alma toda, errante
por sendas tenebrosas, infelices.
Transmuta en policromos los matices
plomizos, y resguarda vigilante
la libido secreta de este infante,
patético ramaje sin raíces.
Al blanco el verde, al negro el amor,
sustrae la misma esencia de la flor;
aléjame del odio y de la rabia;
Transpórtame, divina compañera,
la vida del infierno que me espera
hasta el lago tranquilo de tu savia.
marzo 25, 2009
Cronos
Tribuno proxeneta
dueño del cronómetro metálico
desquiciante artilugio fraudulento
que cataliza la metamorfosis
con dosis exactas de odios y paranoias
el imberbe benjamín de tu esclavo
que fue mi padre
se asfixia en tus marañas
increpando con aullidos sordos
a los abstemios de la tiranía
en las horas pico de los sepulcros
donde descansará la cáscara inmóvil
este ente corroído
sucio
blasfemo y sin aire
que de tanto reír
olvidó respirar
dueño del cronómetro metálico
desquiciante artilugio fraudulento
que cataliza la metamorfosis
con dosis exactas de odios y paranoias
el imberbe benjamín de tu esclavo
que fue mi padre
se asfixia en tus marañas
increpando con aullidos sordos
a los abstemios de la tiranía
en las horas pico de los sepulcros
donde descansará la cáscara inmóvil
este ente corroído
sucio
blasfemo y sin aire
que de tanto reír
olvidó respirar
Pájaros en agonía
Hay un grito
que aturde mis ideas
pájaros en agonía
en mi cabeza
que no puedo degollar
que me revientan
que me asfixian
que resbalan por la médula de mis huesos
que picotean mi muerte
que está muriendo de tristeza
enfermo
guardo sus gritos en mi bolsillo
en el eco de este cuarto maldito
cierro la jaula con llave
y me quedo
a gritar con ellos
que aturde mis ideas
pájaros en agonía
en mi cabeza
que no puedo degollar
que me revientan
que me asfixian
que resbalan por la médula de mis huesos
que picotean mi muerte
que está muriendo de tristeza
enfermo
guardo sus gritos en mi bolsillo
en el eco de este cuarto maldito
cierro la jaula con llave
y me quedo
a gritar con ellos
febrero 28, 2009
La inutil memoria de un hombre condenado a recordar los sinsabores del pasado
Esta maldita nostalgia que
inútil
supone alivio
me restriega la verdad a la cara
mi barco naufraga
en océano de imágenes
sin deseos
en el jardín de la infancia
no hay flores ni pasto
solo escombros
de los mayores que me trajeron
y olvidaron
Zurzo los pedazos de muerte
con hilo de mi voz
hasta hilvanar un cielo
en medio del cielo
que no tengo
para mirarme en una nube
vacías las manos
ahogadas las pupilas en recuerdos
Despierto
soy el mismo
un poco más hombre
un poco más yo
un poco más muerto
inútil
supone alivio
me restriega la verdad a la cara
mi barco naufraga
en océano de imágenes
sin deseos
en el jardín de la infancia
no hay flores ni pasto
solo escombros
de los mayores que me trajeron
y olvidaron
Zurzo los pedazos de muerte
con hilo de mi voz
hasta hilvanar un cielo
en medio del cielo
que no tengo
para mirarme en una nube
vacías las manos
ahogadas las pupilas en recuerdos
Despierto
soy el mismo
un poco más hombre
un poco más yo
un poco más muerto
febrero 03, 2009
Mi boca precisa
...las palabras que digan lo demás.
Silvio Rodríguez
Silvio Rodríguez
Mi boca precisa
la gruta de tu oído;
pues tras huelga de silencio,
un lobo herido
busca en el laberinto del tiempo
su luna musa
enloquecido de razones.
¡ah! Son tantas las verdades
que se atragantan en un suspiro;
y “lo de más” musita
la gruta de tu oído;
pues tras huelga de silencio,
un lobo herido
busca en el laberinto del tiempo
su luna musa
enloquecido de razones.
¡ah! Son tantas las verdades
que se atragantan en un suspiro;
y “lo de más” musita
entre el aullido la nostalgia.
¡Pobre infeliz!
Mi boca precisa
de tantos versos para decir
lo que de sobra sabes.
enero 26, 2009
Palomas de papel
I
Advierto en su llanto
de ladina sirena
las lagrimas de la tragedia,
el dolor por la marea
azul,
el descenso del futuro
por las almas en pena
de la mascarada;
sin paz,
sin dolor,
y sin rostro.
(Una doncella vende su cuerpo
a un melómano precoz
por una chamarra de pana
y tres palomas de papel
en el cielo de un lugar
imaginario,
claro;
eterna joven
con melancolía de sobra;
a lo lejos
un semáforo verde precipita
el lamento de los cláxones
-ya no hay salvación- ;
la muerte en silencio
sigue el camino del sol,
mientras una pareja
esgrime sus almas
en un combate sin tiempo).
-Deberían prohibir el amor
alguien morirá tarde o temprano;
es un juego
no apto para menores.-
En su flujo no hay elección,
es tan lenta y fuerte
como irreversible y constante,
hay estampidas de elefantes por sus venas
esperando llegar a ningún lado,
hacen temblar su tierra,
su cielo;
clepsidra que gira haciendo
una espiral incontenible,
un remolino de emociones,
un orgasmo con el tiempo
destinado a morir de abandono
cuando la memoria se dificulte.
II
Atrapado
en la convergencia de los caminos,
arrastrando cadenas
de holograma
con defectos de fábrica;
soy yo mismo
-blanco prefecto-
el punto de reunión
del futuro y presente
con los puntos cardinales.
Atrapado
en mi privado universo,
contemplo la cólera del ruido,
las blasfemias al oído
del sordo
y los aplausos del repudiable
-hay miles de formas
de matar a un hombre
mi muerte se acerca-
pero tengo hambre
de luz,
de calor,
del viento
del siglo pasado,
del venidero;
hambre de La Palabra,
hambre del Verbo.
Atrapado
como agua de la presa
al aire libre,
estoy harto de risas
de peces fantasmas
extraviados del infierno
del sinsabor,
del aullido de la noche en medio del mar.
Atrapado
en las sombras de un árbol gigante,
la impúdica doncella se me ofrece
con su risa
barata y reluciente
plagada de colmillos arcaicos
visibles solo
con el espejo del alma
y los ojos del suicidio.
Atrapado
en un alhajero
entre joyas de fantasía
me disimulo,
me disgrego,
me hundo para sobrevivir
-puedo y no quiero
morir de calido frió-;
el agua tibia me asquea,
los sonsonetes del mercado
me revientan el hígado,
yerro el verbo
y me desangro;
así riego mi tierra con poesía,
me siento junto al tiempo
a esperar el verano
en que su fruto maduro
alivie mi deseo.
Atrapado,
pero no preso;
porque tengo copias
de las llaves de San Pedro,
palomas de papel
que arrullan en silencio,
y una vela
que enciendo de tiempo en tiempo
para ahuyentar las secuelas
del olvido
con sus finanzas
y sus mundos,
con sus miedos
y sus secretos.
III
Su llanto coagula
en la ventana;
detrás,
espasmos desaforados
de guerra civil con sus maquetas;
Ella en trance,
pero ilesa,
virgen,
inmaculada ramera
de diez mil poetas;
en cada sacudida,
un destello,
un indicio,
un guiño para este
explorador niño
con ocasos en las sienes
y sueños de arrabal.
Ella, entre la danza de las hojas,
vuelve a su estado original,
al vientre de la tierra seca,
al concreto;
mas allá:
al amor,
al deseo.
Yo, minúsculo,
rebusco en mis cajones
la caricia que alivie la añoranza,
la fotografía que perdí
una noche de verano y tres
palomas de papel
con un beso suyo
en cada pluma,
cuando noctámbulo,
recorría sus calzadas guareciéndome del frío
en sus cálidos rincones,
cuando amé,
cuando en su vientre sufría el desvelo
entre lágrimas,
susurros ,
poco antes
que su olvido me alcanzara.
Ahora ella me mira
y yo la miro;
y en este intercambio de silencios
se escucha el eco
de cañones
y besos.
Que arda Troya
no importa.
Si un día
mi verbo se nombra en la historia
de ésta amnésica joven
que ama y olvida los versos
que seguirán vibrando
en el torrente de sus venas
junto con el vuelo
de mis palomas de papel.
Advierto en su llanto
de ladina sirena
las lagrimas de la tragedia,
el dolor por la marea
azul,
el descenso del futuro
por las almas en pena
de la mascarada;
sin paz,
sin dolor,
y sin rostro.
(Una doncella vende su cuerpo
a un melómano precoz
por una chamarra de pana
y tres palomas de papel
en el cielo de un lugar
imaginario,
claro;
eterna joven
con melancolía de sobra;
a lo lejos
un semáforo verde precipita
el lamento de los cláxones
-ya no hay salvación- ;
la muerte en silencio
sigue el camino del sol,
mientras una pareja
esgrime sus almas
en un combate sin tiempo).
-Deberían prohibir el amor
alguien morirá tarde o temprano;
es un juego
no apto para menores.-
En su flujo no hay elección,
es tan lenta y fuerte
como irreversible y constante,
hay estampidas de elefantes por sus venas
esperando llegar a ningún lado,
hacen temblar su tierra,
su cielo;
clepsidra que gira haciendo
una espiral incontenible,
un remolino de emociones,
un orgasmo con el tiempo
destinado a morir de abandono
cuando la memoria se dificulte.
II
Atrapado
en la convergencia de los caminos,
arrastrando cadenas
de holograma
con defectos de fábrica;
soy yo mismo
-blanco prefecto-
el punto de reunión
del futuro y presente
con los puntos cardinales.
Atrapado
en mi privado universo,
contemplo la cólera del ruido,
las blasfemias al oído
del sordo
y los aplausos del repudiable
-hay miles de formas
de matar a un hombre
mi muerte se acerca-
pero tengo hambre
de luz,
de calor,
del viento
del siglo pasado,
del venidero;
hambre de La Palabra,
hambre del Verbo.
Atrapado
como agua de la presa
al aire libre,
estoy harto de risas
de peces fantasmas
extraviados del infierno
del sinsabor,
del aullido de la noche en medio del mar.
Atrapado
en las sombras de un árbol gigante,
la impúdica doncella se me ofrece
con su risa
barata y reluciente
plagada de colmillos arcaicos
visibles solo
con el espejo del alma
y los ojos del suicidio.
Atrapado
en un alhajero
entre joyas de fantasía
me disimulo,
me disgrego,
me hundo para sobrevivir
-puedo y no quiero
morir de calido frió-;
el agua tibia me asquea,
los sonsonetes del mercado
me revientan el hígado,
yerro el verbo
y me desangro;
así riego mi tierra con poesía,
me siento junto al tiempo
a esperar el verano
en que su fruto maduro
alivie mi deseo.
Atrapado,
pero no preso;
porque tengo copias
de las llaves de San Pedro,
palomas de papel
que arrullan en silencio,
y una vela
que enciendo de tiempo en tiempo
para ahuyentar las secuelas
del olvido
con sus finanzas
y sus mundos,
con sus miedos
y sus secretos.
III
Su llanto coagula
en la ventana;
detrás,
espasmos desaforados
de guerra civil con sus maquetas;
Ella en trance,
pero ilesa,
virgen,
inmaculada ramera
de diez mil poetas;
en cada sacudida,
un destello,
un indicio,
un guiño para este
explorador niño
con ocasos en las sienes
y sueños de arrabal.
Ella, entre la danza de las hojas,
vuelve a su estado original,
al vientre de la tierra seca,
al concreto;
mas allá:
al amor,
al deseo.
Yo, minúsculo,
rebusco en mis cajones
la caricia que alivie la añoranza,
la fotografía que perdí
una noche de verano y tres
palomas de papel
con un beso suyo
en cada pluma,
cuando noctámbulo,
recorría sus calzadas guareciéndome del frío
en sus cálidos rincones,
cuando amé,
cuando en su vientre sufría el desvelo
entre lágrimas,
susurros ,
poco antes
que su olvido me alcanzara.
Ahora ella me mira
y yo la miro;
y en este intercambio de silencios
se escucha el eco
de cañones
y besos.
Que arda Troya
no importa.
Si un día
mi verbo se nombra en la historia
de ésta amnésica joven
que ama y olvida los versos
que seguirán vibrando
en el torrente de sus venas
junto con el vuelo
de mis palomas de papel.
enero 12, 2009
Yo Fantasma
Vacíenme las cuencas
todos los que no crean en sombras;
llevo noches soñando espectros;
Ellos son
blancos,
la barba larga les cubre el pecho,
las raíces.
Mutílenme las manos
los que no crean en espíritus;
los he tenido por el gaznate,
los he visto ponerse morados,
morir;
pero después
Ellos resucitan,
me pintan el dedo.
Córtenme la lengua
los que no crean en la magia;
que los he exorcizado con la Muerte Sin Fin,
lloran,
se retuercen como lombrices en sal;
pero cuando callo,
Ellos vuelven,
disparan sus risotadas de burla.
Ellos viven conmigo,
en mi,
inseparables.
Ellos soy Yo.
Quítenme el nombre
los que no crean en fantasmas.
todos los que no crean en sombras;
llevo noches soñando espectros;
Ellos son
blancos,
la barba larga les cubre el pecho,
las raíces.
Mutílenme las manos
los que no crean en espíritus;
los he tenido por el gaznate,
los he visto ponerse morados,
morir;
pero después
Ellos resucitan,
me pintan el dedo.
Córtenme la lengua
los que no crean en la magia;
que los he exorcizado con la Muerte Sin Fin,
lloran,
se retuercen como lombrices en sal;
pero cuando callo,
Ellos vuelven,
disparan sus risotadas de burla.
Ellos viven conmigo,
en mi,
inseparables.
Ellos soy Yo.
Quítenme el nombre
los que no crean en fantasmas.
diciembre 26, 2008
Hola Beatriz
Hablo: averno;
sus lunas llenas y estrellas
maceradas en olvido,
ausencia de lamentos
con la tristeza tatuada en la piel.
Hablo: tiempo;
vertiente de blus, jazz,
música de mis negros itinerantes
camino al éter
de la santa muerte.
Hablo: gris;
siniestro cielo
ultrajado por cometas de acero inoxidable
antes de la lluvia,
mi cielo.
Hablo: yo en pasado:
corazón sano
en medio de un purgatorio
del que no quise salir.
sus lunas llenas y estrellas
maceradas en olvido,
ausencia de lamentos
con la tristeza tatuada en la piel.
Hablo: tiempo;
vertiente de blus, jazz,
música de mis negros itinerantes
camino al éter
de la santa muerte.
Hablo: gris;
siniestro cielo
ultrajado por cometas de acero inoxidable
antes de la lluvia,
mi cielo.
Hablo: yo en pasado:
corazón sano
en medio de un purgatorio
del que no quise salir.
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